profile

Eres Emprendedor

confesiones de un influencer a regañadientes


¿Alguna vez has sentido que las redes sociales no son para ti?

Yo sí.

De hecho, antes de llegar a LinkedIn no usaba redes sociales. Nada.

Pero, te voy a ser honesto, había una parte de mí que sentía cierta envidia de quienes sí se atrevían a exponerse.

Veía a otros que subían videos, que compartían lo que sabían, que se arriesgaban a “hacer el ridículo” y a divertirse.

Yo los miraba y pensaba: “Yo también podría hacer eso”.

¿Te ha pasado?

Que ves a alguien publicando y creciendo, y sientes esa mezcla de admiración y frustración. Como: “¿Por qué yo no?”.

Sin embargo, no podía salir de la espiral en mi cabeza:

  • No quiero ser un influencer
  • No tengo idea de qué publicar
  • No quiero compartir mi vida privada
  • No quiero pasar todo el día en el celular
  • No quiero exponerme a que me critiquen
  • Ya hay demasiada gente hablando de lo mismo

Tenía demasiado miedo.

Pero al mismo tiempo sabía algo: si quería comenzar algo propio —algo que me sacara de mi cubículo en gobierno— necesitaba visibilidad.

Porque seamos realistas: nadie puede comprarte si no sabe que existes.

Así que me hice un compromiso conmigo mismo: publicar 30 días seguidos en LinkedIn.

Treinta días. Sin excusas.

No tenía idea de qué iba a pasar. No sabía si alguien iba a leerme.

Pero siempre me ha gustado un buen reto, y este parecía una manera divertida de acabar con mis bloqueos mentales — de una vez por todas.

¿El resultado?

En esos 30 días no fallé.

Y aunque mis publicaciones recibían menos de 10 likes y comentarios, la constancia me dio algo mucho más valioso:

  • Confianza en mí mismo
  • Claridad sobre qué le interesaba a mi audiencia
  • El recordatorio de que la autenticidad conecta más que cualquier truco

Fue como una especie de “exposure therapy”: exponerme todos los días hasta perderle miedo a publicar.

Y lo más importante: entendí que mi marca personal no es para todos.

Igual que yo no soy para todos. Ni en persona ni en redes. Y eso está bien.

Ese reto me enseñó varias cosas que quiero recordarte:

No necesitas ser famoso para atraer oportunidades

No necesitas 100k seguidores. No necesitas volverte un influencer.

Lo que necesitas es autoridad.

Y la autoridad no depende de un número de seguidores, depende de lo que comunicas.

Tus clientes no están buscando al que tenga más seguidores.

Están buscando a alguien en quien puedan confiar.

No necesitas exponer toda tu vida

Tú eliges qué compartes y qué no.

Yo, por ejemplo, nunca comparto sobre mi familia y amigos ni cosas demasiado personales.

Soy reservado en la vida real — y lo mismo en redes.

Eso no me ha impedido conectar con mi audiencia ni vender.

No necesitas seguir tendencias absurdas

No tienes que bailar, usar audios virales, grabar videos o hacer memes si no resuenan contigo.

Por supuesto, te animo a experimentar y atreverte a probar nuevas cosas.

Pero lo importante es ser auténtico y compartir lo que va contigo.

No necesitas vivir conectado

No tienes que vivir pegado a la pantalla — al menos yo no quiero eso.

Por eso, pongo límites claros:

  • No tengo la app en el celular
  • No veo el feed nunca, solo leo a ciertas personas
  • No me conecto fines de semana

Y aun así, sigo creciendo mi marca personal todos los meses.

¿Es extremo? Tal vez.

¿Funciona? Definitivamente.

Porque las redes sociales no tienen por qué controlarte.

Tú decides cómo y cuándo estar.

Es cierto, las redes tienen un lado oscuro…

Puedes perder horas haciendo scroll, compararte o distraerte cuando ves a otros haciendo algo y sientes que tú también deberías hacerlo.

Pero también hay otra cara.

Las redes son una oportunidad increíble para llegar a tus clientes y para conectar con una audiencia que jamás podrías alcanzar de otra manera.

Piénsalo…

Yo estoy escribiéndote ahora mismo porque probablemente me conociste gracias a LinkedIn.

Entonces, ¿cómo aprovechar lo bueno y evitar lo malo?

La clave está en usar las redes bajo tus propios términos:

  • Tú decides cuánto tiempo dedicar
  • Tú decides qué compartes y qué no
  • Tú decides a quién sigues y quién no

Tú DECIDES.

Las redes son una herramienta. Una que puedes usar para construir autoridad, ganar visibilidad y abrirte puertas.

Hace tres años me hice una pregunta que me reveló lo que tenía que hacer:

“¿Qué tienen esas personas que yo quiero?”.

Tenían influencia.

Tenían oportunidades.

Estaban generando impacto.

Estaban ayudando a otros y, de paso, construyendo negocios rentables.

¿Y sabes qué? Todo eso también está disponible para ti.

Tenía una decisión frente a mí: seguir mirando cómo todos crecían… o hacerme visible.

Y escogí lo segundo.

No tienes que esperar a sentirte listo, ni a tener más credenciales, ni a tener más tiempo.

Necesitas dar el primer paso.

Necesitas publicar. Experimentar. Darte permiso de ser imperfecto.

Y construir tu marca bajo tus propios términos.

Eso es todo por hoy.

Nos vemos pronto,

Fernando

P.D. Así que la próxima vez que pienses “esto no es para mí”, recuerda: no se trata de fama.

Se trata de construir confianza, atraer a las personas correctas para ti y abrir las puertas a la vida que quieres.

Eres Emprendedor

Consejos de negocios que sí funcionan para emprendedores que desean aumentar sus ventas, posicionarse como referentes en su industria y crecer su audiencia.

Share this page